Breaking a Cycle: Francisco’s Fatherhood Journey
- El Nido
- 3 hours ago
- 5 min read
When Francisco and his wife walked into El Nido Family Centers several years ago, they came seeking help for their daughter, who was struggling with anxiety and depression. She began receiving counseling and joined our College Corner program as well.
Soon after, staff invited Francisco to join a parenting class. He hesitated at first but agreed to try one session.

That single session opened a door.
“I realized I had a lot to learn,” Francisco said. “How to listen. How to understand my wife and kids. How to talk with them, not just talk at them.”
Over time, he noticed something shifting at home.
His daughter grew more confident. His communication with his wife became better. His sons became more open.
Conversations replaced conflict. Even teachers noticed, telling the family how much the boys were progressing in school.
And then came a moment he will never forget:
“Dad, I’m proud of you,” his daughter told him. “I’ve learned from you.”
Her progress helped Francisco recognize something important: he deserved support too.
He began counseling with El Nido therapist Sandra Araujo Mendoza, working through communication challenges, stress, and long-held patterns that no longer served him. Counseling gave him something he had never truly experienced: space to talk openly and understand his own emotions.
In her years as a counselor at El Nido, working one-on-one and in groups, Sandra has supported many children and parents. About 15% of her clients have been male, underscoring the courage it took for Francisco to step into this work and model vulnerability for his family and community.
“Before therapy, I felt lost,” he said. “I didn’t know how to value myself. Counseling changed that.”
As Francisco grew, the support around him grew too. He and his family became deeply involved with the El Nido community, embracing the full range of programs and services, including:
- Individual counseling
- Couples counseling
- Parenting classes
- Financial coaching at the Pacoima FamilySource Center
- College Corner
- Men’s group
- Farmers Market and community events
- San Fernando Valley Regional Network Best Start
Each touchpoint strengthened a different part of his life, demonstrating what whole-person, whole-family support looks like in action.
“Whenever there is something to learn, I go,” he said.
His commitment began opening new doors. After years working in upholstery for years, Francisco earned a promotion by advocating for himself, something he learned to do in counseling. And now, with encouragement from his daughter and excitement from his sons, he is preparing to enroll in a photography program at Burbank Adult School. His long-term goal is to build a photography business.
“I want them to see that it’s never too late to grow,” he said.
Today, his daughter is in her freshman year at Sacramento State, a milestone that fills him with pride and brings its own emotional complexity. Francisco is learning to navigate the grief of missing her while staying present and steady for his sons, who are now 9 and 12.
Sandra sees this impact clearly: “Francisco demonstrates how powerful it can be when a parent is open to changing their parenting patterns and becoming more aware of how their individual actions—and their relationship as husband and wife—affect the emotional well-being of their children.”
Francisco hopes other fathers feel permission to take similar steps.
“I hope other dads know they’re not alone,” he said. “Working on your mental health doesn’t make you weak. It makes you a better parent.”
This is what comprehensive support looks like at El Nido: a family accessing multiple services, each one reinforcing the others, creating stability and opportunity across generations.
Rompiendo un ciclo: el camino de Francisco en la paternidad
Cuando Francisco y su esposa llegaron a El Nido Family Centers hace varios años, buscaban ayuda para su hija, quien estaba atravesando ansiedad y depresión. Ella comenzó a recibir consejería y también se integró a nuestro programa College Corner.
Poco después, el personal invitó a Francisco a participar en una clase de crianza. Al principio dudó, pero aceptó probar una sesión.

Esa sola sesión abrió una puerta.
“Me di cuenta de que tenía mucho que aprender”, dijo Francisco. “Cómo escuchar. Cómo entender a mi esposa y a mis hijos. Cómo hablar con ellos, no solo hablarles.”
Con el tiempo, empezó a notar un cambio en casa.
Su hija se volvió más segura. La comunicación con su esposa mejoró. Sus hijos se mostraron más abiertos.
Las conversaciones reemplazaron al conflicto. Incluso los maestros lo notaron y le dijeron a la familia cuánto estaban avanzando los niños en la escuela.
Y entonces llegó un momento que nunca olvidará:
“Papá, estoy orgullosa de ti”, le dijo su hija. “He aprendido de ti.”
El progreso de su hija ayudó a Francisco a reconocer algo importante: él también merecía apoyo.
Comenzó consejería con la terapeuta de El Nido, Sandra Araujo Mendoza, trabajando desafíos de comunicación, estrés y patrones de largo plazo que ya no le servían. La consejería le dio algo que nunca había experimentado del todo: un espacio para hablar abiertamente y comprender sus propias emociones.
En sus años como consejera en El Nido, trabajando de manera individual y en grupos, Sandra ha apoyado a muchos niños y padres. Aproximadamente el 15% de sus clientes han sido hombres, lo que subraya el valor que tuvo Francisco al dar este paso y modelar la vulnerabilidad para su familia y su comunidad.
“Antes de la terapia, me sentía perdido”, dijo. “No sabía cómo valorarme. La consejería cambió eso.”
A medida que Francisco crecía, el apoyo a su alrededor también crecía. Él y su familia se involucraron profundamente con la comunidad de El Nido, aprovechando toda la gama de programas y servicios, incluyendo:
- Consejería individual
- Consejería de pareja
- Clases de crianza
- Asesoría financiera en el Pacoima FamilySource Center
- College Corner
- Grupo de hombres
- Mercado de agricultores y eventos comunitarios
- San Fernando Valley Regional Network Best Start
Cada punto de contacto fortaleció una parte diferente de su vida, demostrando cómo se ve en acción el apoyo integral a la persona y a la familia.
“Siempre que hay algo que aprender, voy”, dijo.
Su compromiso empezó a abrir nuevas puertas. Después de años trabajando en tapicería, Francisco obtuvo un ascenso al abogar por sí mismo, algo que aprendió en consejería. Y ahora, con el ánimo de su hija y el entusiasmo de sus hijos, se está preparando para inscribirse en un programa de fotografía en Burbank Adult School. Su meta a largo plazo es crear un negocio de fotografía.
“Quiero que vean que nunca es tarde para crecer”, dijo.
Hoy, su hija cursa su primer año en Sacramento State, un logro que lo llena de orgullo y que también trae su propia complejidad emocional. Francisco está aprendiendo a manejar la tristeza de extrañarla mientras se mantiene presente y firme para sus hijos, que ahora tienen 9 y 12 años.
Sandra ve este impacto con claridad: “Francisco demuestra lo poderoso que puede ser cuando un padre está abierto a cambiar sus patrones de crianza y a ser más consciente de cómo sus acciones individuales —y su relación como esposo y esposa— afectan el bienestar emocional de sus hijos.”
Francisco espera que otros padres se sientan con permiso de dar pasos similares.
“Espero que otros papás sepan que no están solos”, dijo. “Trabajar en tu salud mental no te hace débil. Te convierte en un mejor padre.”
Esto es lo que significa el apoyo integral en El Nido: una familia que accede a múltiples servicios, cada uno reforzando a los demás, creando estabilidad y oportunidades a lo largo de generaciones.
